
Barcelona, 21 de junio 2010.
Oye, vamos a tomarnos algo, que estoy muerta, me tienes todo el día de tienda en tienda, que ya no puedo con mis pies. Total, para una faja. Oye, que no me río de tu madre, sólo digo que como regalo de aniversario no me parece apropiado, que no digo, no, que no le haga falta. Y no me grites, que no estoy sorda. Por cierto, tu madre cada día oye menos, ¿será por eso que se ha vuelto tan gritona? No, no hay recochineo en la manera de decir que tu madre está sorda como una tapia.
Oye, ¿a qué sitio me has traído? Ya podríamos haber entrado en alguna cafetería mejor que esta, pues vaya gente que hay por aquí. Tú sí que eres cargante. No me extraña que mis amigas me miren con cara de pena, pero es por ti, sí, me miran por tu culpa, seguro que se preguntan, cómo puedo salir con un tipo tan agrio y cargante. Anda, vamos a esa mesa del rincón, ahí parece que no llega el humo. ¿Y por qué en la barra? No ves que está llena de tíos fumando y gritando. Míralos, están todos con el careto pegado al televisor. Y a mi qué me importa que juegue España contra Chile, ¿no me habrás traído a este antro sólo para ver el fútbol, verdad? A mí no me hagas callar. ¿Y a qué hora termina el partido? ¿A las diez? Ni lo sueñes, no pienso quedarme aquí hasta las diez de la noche, además, quedamos en que iríamos al cine. ¡Por supuesto que me voy! Mira, te lo diré una vez, y piensa lo que quieras, pero a mí no me engañas más. Seguramente esta noche sea la última, porque hasta ayer pude decir mañana, y hoy ya... Quién sabe... Aniki
Oye, vamos a tomarnos algo, que estoy muerta, me tienes todo el día de tienda en tienda, que ya no puedo con mis pies. Total, para una faja. Oye, que no me río de tu madre, sólo digo que como regalo de aniversario no me parece apropiado, que no digo, no, que no le haga falta. Y no me grites, que no estoy sorda. Por cierto, tu madre cada día oye menos, ¿será por eso que se ha vuelto tan gritona? No, no hay recochineo en la manera de decir que tu madre está sorda como una tapia.
Oye, ¿a qué sitio me has traído? Ya podríamos haber entrado en alguna cafetería mejor que esta, pues vaya gente que hay por aquí. Tú sí que eres cargante. No me extraña que mis amigas me miren con cara de pena, pero es por ti, sí, me miran por tu culpa, seguro que se preguntan, cómo puedo salir con un tipo tan agrio y cargante. Anda, vamos a esa mesa del rincón, ahí parece que no llega el humo. ¿Y por qué en la barra? No ves que está llena de tíos fumando y gritando. Míralos, están todos con el careto pegado al televisor. Y a mi qué me importa que juegue España contra Chile, ¿no me habrás traído a este antro sólo para ver el fútbol, verdad? A mí no me hagas callar. ¿Y a qué hora termina el partido? ¿A las diez? Ni lo sueñes, no pienso quedarme aquí hasta las diez de la noche, además, quedamos en que iríamos al cine. ¡Por supuesto que me voy! Mira, te lo diré una vez, y piensa lo que quieras, pero a mí no me engañas más. Seguramente esta noche sea la última, porque hasta ayer pude decir mañana, y hoy ya... Quién sabe... Aniki


