Escribo sin luz,
sin ojos,
sin apenas darme cuenta
de que la noche se llenó de estrellas.
-No quiero verlas-
Escribo como escribe
el invidente:
palpando el hueco que dejó tu huida
con más fuego en el alma
que en la mirada.
-Tú eres la íntima luz que alumbra
cada estancia-
Escribo tu nombre
sobre las paredes desnudas,
sobre las acequias,
y sobre el vaho de las ventanas.
-Tu nombre es un trazo mutilado
en una ruta de aire-
Te escribo a pesar del cansancio,
el desánimo
y el dolor de saber que las tiernas brasas
también se apagan.
-Enciendo una pira
para el olvido-.
Aniquiladora.
sobre las paredes desnudas,
sobre las acequias,
y sobre el vaho de las ventanas.
-Tu nombre es un trazo mutilado
en una ruta de aire-
Te escribo a pesar del cansancio,
el desánimo
y el dolor de saber que las tiernas brasas
también se apagan.
-Enciendo una pira
para el olvido-.
Aniquiladora.
