Sé que muchos no estaréis de acuerdo, pero...
De nada sirve la ira hacia los que amenazan con reducir los privilegios de una sociedad que basa su felicidad en el consumo. La idea de renunciar a los placeres mundanos no agrada a nadie. Y ahora que ha llegado el momento de poner freno al deseo incontrolado y al despilfarro nos sentimos frustrados y desanimados. Hoy en día se identifica la libertad con hacer lo que se quiere. No es extraño, en consecuencia, que la sociedad sufra tantos actos antisociales. La verdadera libertad nace de la contención y la disciplina. Si sabes cuándo tienes bastante, eres rico. Y cuando a alguien bastante le parece poco, nunca tiene bastante. En otras palabras, para disfrutar de la libertad tenemos que controlarnos. Y en eso estoy, porque no voy a permitir que nada ni nadie me robe una de las pocas cosas que dependen absolutamente de mí: mi paz. Aniki



