domingo, 14 de noviembre de 2010

Los hombres también lloran


El hombre meditaba absorto, devanando los hilos del hastío y la tristeza. Vivía de alquiler en una habitación de 15 metros cuadrados llena de vacío y soledad. Después de su separación matrimonial, durante mucho tiempo, se sintió abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas. Abandonado. Él, un hombre bueno y honesto, incapaz de hacerle daño a nadie, lo había perdido todo.
Escrutando hondo en aquella negrura permaneció largo rato. Había tenido pesadillas durante toda la noche, y en medio de aquel reposo inquieto, la imagen de su esposa era tan vívida... A pesar de que ella le había sido infiel, él aún la amaba. La amaba tanto que accedió a todas sus exigencias; quedarse con la casa y, por supuesto, con la custodia de los dos niños. Pero ella aún quería más: una pensión alimenticia y los gastos escolares. Entonces intervino la Justicia, y el hombre cruzó la puerta baja, donde uno se doblega, y accedió. A partir de ese momento, una buena parte de sus ingresos fue a parar a manos de su esposa e hijos. Lo que más le dolió fue que nadie se preguntara de qué modo iba a subsistir él.
Odiaba la noche y su silencio. Se daba cuenta de que su vida descarriaba sin rumbo. Se había convertido en una sombra. Y esa noche, la sombra y el silencio se acariciaron sin ruido, y lloró, lloró como cuando era niño.
Aniki

43 comentarios:

Mayte dijo...

Que historia más triste y real, lamentablemente, la codicia y la maldad humana, a veces no tiene límites...
Me has transmitido mucha tristeza y recuerdos, Aniki.

Muy bien narrada la realidad, una pena que personas buenas sufran en sus carnes, la doble y falsa cara de la justicia, y de las personas que se saben aprovechar de ello.

Abrazos.

Ojosnegros dijo...

Que bien contada esa historia tan real Aniki. Es lamentable que una madre quite a sus hijos de un padre, a no ser que éste sea una mala persona o les quiera hacer daño, ¿qué motivos puede tener una persona para hacer algo así?. El egoísmo y el vivir estupendamente sin pensar en nadie más, ni tan siquiera en sus hijos. He visto a hombres derrumbarse, igual que a mujeres también, claro está. Pero el tema de los hijos es tremendo, algo que no hay que tocar a la ligera en una separación.
Muy buena entrada Aniki, muy buena y muy justa.
Un abrazo.

Poeta del Cielo dijo...

Aniki que real texto que nos dejas leer con una verdad muy real hoy en dia... una mirada certera deuna situacion que deja en lagrimas un alma que se queda tan solo con sus humildes y tristes lagrimas acompañadas unicamente por una soledad profunda... bella historia

saludos
linda semana
abrazos

alejandra dijo...

Complicado tema y largo debate...

Poeta Del 2012 dijo...

Un gran relato Aniki, es un tema genial y muy intenso. Gracias por escribirlo. Saludos

TORO SALVAJE dijo...

Un caso real en un master de derecho:

Matrimonio con dos hijas que viven en piso de alquiler junto con el abuelo paterno.
La esposa (enfermera) tiene una aventura con un médico del hospital. Dijo que fue a un congreso a Madrid y tuvo un accidente de coche en Girona. El atestado policial demuestra que estaba junto con el médico en un sitio que no había congreso alguno.
Semanas después ella decide separarse.
El juez da la custodia de las niñas a la madre junto con el uso del piso de alquiler.
Padre a pagar las pensiones de manutención.
Padre y abuelo a la calle.

Besos.

Sheol13 dijo...

Las lagrimas no eligen los ojos y tampoco eligen el alma, simplemente brotan cuando es agudo el sufrimiento. Hay mujeres diabólicas y hombres que lloran y sufren y hay hombres malvados y mujeres mártires y nadie sus llantos escuchan. Tu relato es una cruda y muy poco sabida realidad. Un abrazo.

Bucan dijo...

Yo sé de un caso que repitió. Un médico que en el divorcio quedó casi pelado como el que describes, al divorciarse de su mujer española, que se quedó con casa e hijos.

Se rehizo algo, porque heredó de la madre, se compró un adosado en Boadilla, cerca de Madrid y se lió con una colombiana bastante más joven que él, sobre los 30 (él tenía 50).

Colombiana que tenía un primo en Madrid al que visitaba de vez en cuando.

La colombiana quedó embarazada, tuvo el niño y se casaron y al cabo de un año, ella pidió el divorcio.

El tío a la calle, la colombiana en el adosado con el niño y también con el primo, que de primo nada, era el que se la beneficiaba. El primo era el médico.

Anónimo dijo...

Rara vez se tienen en cuenta las necesidades de los adultos cuando hay menores por medio.

Noa

Pilar dijo...

Es tremendo cómo se nos olvida la realidad, como ante la maquillada imagen de una madre y la desvalida pose de unos hijos se puede arrancar a un hombre su dignidad.
Es incomprensible que no se tenga en cuenta el simple derecho de un ser humano a seguir viviendo, porque una ruptura no puede suponer una condena, y me parece intrascendente la causa del divorcio, sea de quien sea la culpa, ambos deberían poder levantar cabeza y salvaguardar a los hijos.
Hace demasiado tiempo, que estas cosas pasan y nos empeñamos en no verlas.

Raúl Peñaloza dijo...

Lloramos, es cierto. A veces mucho.

Laura Caro dijo...

Real como la vida misma. Cuántos se ven en esa situación... Qué tristeza que la lógica no nos acompañe ni la humanidad tampoco.
Un abrazo, Aniki.
Me gusta cómo retratas realidades.

delfin en libertad dijo...

Un excelente relato de una realidad injusta, en donde la balanza una vez más se inclina de forma desprorcionada hacia un lado olvidando necesidades y sentimientos. Muy bien estructurado Aniki. Me gusta leerte. Un fuerte abrazo.

o_O dijo...

hijadelagranputa la tia.


esas cosas no se hacen, y no me refiero explicitamente a la infidelidad, pues, en comparación, eso es un mal menor.

Vicent Maganer Ripoll dijo...

Lo mas triste no es la historia en si, lo mas triste es que ocurre a diario, en todos los lugares...
me encantan estas historias tan actuales :)

Estrella Altair dijo...

Que pena, cuando dejamos de ser humanos.. y somos peores que bestias salvajes... mirando a otro lado para no ver lo que no se quiere ver.

Me ha gustado mucho tu manera dulce de contarlo y esa música que acompaña.

Un besazo Aniquiladora...

lemaki dijo...

A ver Aniki, desde el punto de vista de un hombre, estaría contigo: ella infiel (eso es imperdonable!!... ahora bien, él no habrá sido infiel antes... más preguntas y dudas); si le tiene que pasar una pensión es porque ella no tiene solvencia económica, por tanto, dedicó su vida cuidar a sus hijos y a su esposo, por tanto, en lo que respecta a la experiencia laboral y a su curriculo se quedó sin completar y formar; si ella se quedó con la custodia de los hijos es porque a él no le interesó (por los motivos que sean) quedarse al cuidado y custodia de sus hijos, tal vez porque tenía que trabajar para mantenerlos o tal vez porque antes nunca los cuidó...

Siento buscar otra perspectiva, pero hay que analizar todos los puntos de vista para obtener una conclusión lo más justa posible.

Espero que no te moleste este comentario. De todos modos, su vida no era nada fácil y cómoda, conozco a amigos que están en la misma situación que el protagonista de tu relato y no lo están pasando bien. Pero ellas tampoco...

Un saludo, me ha gustado leerte porque escribes muy bien.

Marisa dijo...

Cada caso y situación es un mundo distinto con sus muchas y diferentes circunstancias.
Este mundo que has narrado es una lágrima en la sombra, triste y sola.
Me ha gustado, Aniki.
Un abrazo.

María dijo...

Buena y triste historia.
Todos lloramos a veces, incluso sin querer.
A veces no podemos más.

Besos

buda dijo...

Hay un refran que dice:encima de cornudo....apaleao.
Estupendo relato,un besico

El Gaucho Santillán dijo...

Que historia triste.

Y tan real.

Apena, realmente.

Un abrazo.

Juanma dijo...

El texto no sólo es magnífico por su magnífica escritura, sino también por la valentía que tiene al presentarse. Esto se da, es así.

Bien, los hombres no lloramos. Permíteme que sí lo haga el niño que tengo dentro...ese que se parece tanto a mi hijo. Que es feliz.

Besos.

Gaearon dijo...

Triste historia pero muy real.
Preciosa, me ha encantado.

Besos

Jose Antonio dijo...

La justicia muchas veces no tiene en cuanta a las dos partes, parte y reparte de una manera mecánica, cuando los que esperan la justicia son personas, no son bienes muebles que se pueden dividir sin más.
Un beso.

david santos dijo...

Buena, hermosa y triste hitoria.
Abrazotes.

Sneyder dijo...

La historia que cuentas es tan real y tan frecuente. Como una ruptura puede ocasionar tanto daño y hasta marginación, una cruel condena para uno de los dos, quizás se debería pensar más en los hijos que viven también la ruptura, que no sea solo uno el que asuma la culpa de manera tan desproporcionada…

Un beso

Valaf dijo...

Execelnte, Aniki. Una realidad que amenudo se pinta sólo desde una orilla. Y tú has sabido ponerte en la otra. Muy bueno, aniki, muy bueno.

Un petó molt gran, Aniki

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Acá de visita, leyendo y releyendo tu lugar, textos interesantes, bien logrados, lindos poemas, un lugar para visitar a menudo, y eso haré no tengas dudas.

Los hombres lloramos, y gracias a Dios que podemos hacerlo, porque un buen motivo para llorar, es no poder hacerlo.

En el andar por esta vida, algo he sacado en limpio, y es que con el afán, el amor y las ilusiones son incentivos y motivo para vivir. Porque, si supiesemos la verdad absoluta de todo, deberíamos sentarnos y llorar hasta el final de nuetros días.

Si me permitís te pondré entre mis Favoritos para no perderte.

Un beso.

Juan

stelios dijo...

Es una experiencia muy cercana para mí.El pozo de las dudas e incertidumbres, no te deja ver la luz del tunel en que se transforma el pozo, pero hay que persevar y levantar la cabeza.
Un beso

Cristelicious dijo...

Hay mujeres verdaderamente cabronas igual que hay hombres. Un abrazo.

reltih dijo...

un relato muy triste, tiznado de uno de los tantos problemas sociales, disque de pareja! supiste conjugar muy bien las imágenes. te quedo fullll.
un abrazo

APU dijo...

Hola Aniki.
Un relato triste y desgarrador y aún más cuando algunos de estos hechos suceden en la vída real.
Un abrazo.

KOKYCID dijo...

Buf, que pena me ha dado. Muybien contado, creía estar viendolo. La Vida se le enderezará, es sólo cuestión de tiempo, pero ¡hay que pasarlo...!

Txema Anguera dijo...

la devolución de la visita (en principio, cortesía),se ha convertido en un grandísimo placer.
besos...y gracias.
Txema

Liliana G. dijo...

En una separación, siempre las culpas son compartidas, es difícil que "toda la culpa la tenga el otro". En el cuento, el hombre es culpable de "haber concedido", más de lo que debería haber concedido, la justicia comienza dentro nuestro y luego sigue a nuestro entorno. Si no se reclama en el momento, luego los lamentos tienen poco asidero.

Me encantó el cuento, Aniki, muy bien redactado y planteado, la reflexión surge por sí misma.

Besos :)

Félix Hans dijo...

Muy común y real, desgraciadamente.
Saludos.

El Mar...Siempre el mar dijo...

Estos casos se dan mas a menudo de lo que pensamos.
Desde siempre la mujer ha estado protegida por la justicia en los casos de separación y como se
relata en esta historia y como también cuenta Toro...los hombres de la casa a cargar con tener que abandonar su hogar y pagar la manutención de la esposa muchas veces infiel pero eso parece que no es ningun agravante. El Hombre a malvivir y sin saber que será de el cada una de esas mañanas inciertas de su futura..."vida".

Mi mejor sonrisa para ti

Raúl dijo...

El pan nuestro de toos los abogados matrimonialistas.
Gracias por tu visita.

Horacio Fioriello dijo...

un relato Anikilante! aunque no tomes parte de género, veo que otros comentarios si lo hacen, tipico despecho, dos vidas en ruinas,(la de los hijos), te sigo Aniki, llorar? los hombres no lloran!
besosinlágrimas

Antony Sampayo dijo...

Hola, Anilki. ¡Claro que también lloramos!Tu relato me trae a la mente ciertos episodios de soledad luego de mi separación. La gente alrededor contenta y feliz y tú solo. Hace tres años tengo nueva pareja y espero que tu protagonista halle pronto igual una nueva felicidad. Gracias por la visita.

Besos.

andres lopez villar dijo...

Una historia real como la vida misma, no lo digo por experiencia, por que por mi se p reocupan todos , y por que me siento querido. y desde mi ex ...bueno pero no se si estás contando algo real , sea como fuere lo cuentas muy bien contado, y e`l protagonista de tu entrsa tenga al menos la suerte que he tenido yo que me siento muy feliz. por que la felicidad , son los peque ños momentos que sabemos propiciar.
me gusta tu blog y voy a quedarme.
Un beso

Anónimo dijo...

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Elektra dijo...

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nice greetings
Elektra